Capítulo 1 — El Sueño de las Alturas "No son los dioses quienes nos destruyen, sino la fiebre de tocar el cielo con las manos desnudas." — Anónimo griego Desde las primeras civilizaciones, antes incluso de que pudiéramos pronunciar palabras como "progreso" o "trascendencia", el ser humano ha soñado con elevarse por encima de sus límites. Las cavernas que habitábamos, las estrellas que contemplábamos en silencio, los relámpagos que desgarraban el cielo: todo indicaba que había un "arriba", un lugar más allá de nuestro alcance, cargado de misterio y promesas ocultas. Ícaro no fue el primero en imaginarlo. Prometeo, desafiando a los dioses, robó el fuego para dárselo a los hombres. Eva, en el Génesis, no pudo resistir la tentación del fruto prohibido que prometía el conocimiento. Y Fausto, siglos después, vendería su alma por la eternidad del saber y el placer. Todos, a su modo, fueron arquitectos de alas de cera. Todos sucumbieron al mismo vértigo...